Entrevistas en casa o entrevistas de “andar por casa”

La persona encargada de hacer la selección ve tu perfil en LinkedIn, te llama por teléfono para realizar una pequeña entrevista inicial y para presentarte el proyecto y cómo le pareces un candidato al que quiere conocer más, te cita para realizar una entrevista por Skype.

Si has puesto “cara de haba” cuando has leído “entrevista por Skype” vamos mal. Si la has puesto cuando has leído “ve tu perfil en LinkedIn” vamos fatal. A estas alturas del partido, lo sorprendente es no tener un perfil profesional, cuidado, detallado y mimado en LinkedIn. Y ahora que ya sabemos los mil y un consejos para superar una entrevista de selección… nos enfrentamos a las entrevistas por Skype. Y hay que superarlas con total naturalidad y, por supuesto, con total profesionalidad.

Pues bien, la esencia de mi post de hoy es esta:

“No existe ninguna diferencia entre la entrevista tradicional y a la entrevista por Skype. Ninguna”

¿Para qué escribes entonces el post? Te preguntarás muy sabiamente…

Muchas personas no han entendido que es exactamente igual el contexto y el medio por el que se realice la entrevista. Exactamente igual en rigor, en profesionalidad, en esfuerzo por ofrecer nuestra mejor imagen y por comunicar de la forma más eficaz las necesidades que vamos a satisfacer en ese puesto al que postulamos con nuestras competencias.

Sólo cambia el escenario y los medios utilizados, y, en algunas ocasiones, puedes encontrar situaciones parecidas a estas:

Camas sin hacer de fondo, pelos revueltos, caras de sueño recién levantadas, vestimenta que sé que nunca se les ocurriría llevar a una entrevista, cámaras que enfocan narices, barbillas, techos, misteriosas mitades de caras, o lo que es aún peor, cuerpos sin cara…

Ladridos que entran directamente a tu tímpano y que impiden totalmente la comunicación hasta el punto de tener que posponer la entrevista, niños que irrumpen en la habitación seguidos de maridos/mujeres/loquesea que a voces llaman a la remolona criaturita a la que le ha encantado saludar a la de los rizos que se ve en la pantalla.

Compañeros de trabajo que entran en la sala a realizar una consulta (o avisar para la hora del café) y candidatos que responden la duda mientras a ti te dan ganas de participar en la conversación para que al menos se agilice el asunto. Cuando la interrupción se produce por una llamada telefónica es aún peor porque te pierdes la mitad de la conversación.

Esta me la han contado y es muy buena: madres que aprovechan la ocasión para limpiar el polvo de la habitación.

Y, atención, porque esta última es mía: jugueteando yo inocentemente con el cable de mis cascos, me di cuenta de que debía de estar amargando a mi pobre candidato que estoicamente soportaba el ruido provocado con mis dedos sobre mi micrófono.

¿Por qué?

¿Cuál es el motivo por el que se nos olvida que una entrevista realizada por videoconferencia es igual de profesional que si estuvieras sentado en el despacho de la persona encargada de la selección?

En fin. Que sí, que es perdonable, entendible, que no ha de ser determinante, que a veces las circunstancias no se pueden tener bajo control y que no pudiste hacerlo de otra manera, que ya estamos los de erreerrehachehache con nuestras minucias y con nuestras exquisiteces. Que sí, que tendrás razón… Pero ¿en serio te la vas a jugar por no cuidar estos mínimos detalles?

Al igual que te encargas de preparar toda la logística necesaria para acudir a una entrevista de selección, cuando la tienes en casa, también debes cuidar todos los detalles, para que se pueda realizar con total profesionalidad y no distraigas la atención del entrevistador:

  • Busca un lugar adecuado en tu casa. No tiene por qué ser el lugar en el que habitualmente tengas ubicado tu ordenador. Recuerda que la propia palabra portátil implica movimiento. Así que busca el fondo más neutro de tu casa (que no se vea excesiva decoración o elementos que pertenezcan a tu intimidad) y trata de estar cómodo.
  • Si no encuentras ningún lugar de estas características en tu propia casa, piensa en alternativas. Los amigos y la familia están para estas cosas, que se suele decir.
  • Si en tu casa van a estar a esa hora más personas asegúrate que están perfectamente informados de que vas a estar ocupado y de que no pueden pisar la habitación bajo ningún concepto. Ninguno. Pero créeme que te vas a sentir mucho más cómodo y relajado si consigues que vayan a darse un paseo por el barrio en el tiempo que dure la entrevista. Además, es muy sano, te lo agradecerán.
  • Si la vas a hacer en tu trabajo porque no tienes otro momento en el día, trata de hacer lo mismo con tus compañeros o con tu equipo. Si entra tu jefe, estate también preparado: cuelgas, lo atiendes y, a continuación, vuelves a llamarme como si tal cosa. Me dices que falló la conexión y continuamos. Sé listo.
  • Haz pruebas. Otra vez una llamada a la amistad (todos tenemos un amigo ocioso al que acudir). Le llamas, le preguntas cómo te ve, cómo te oye, si hace falta más o menos luz, etc. Así de paso, compruebas que no has olvidado tu clave de acceso a la aplicación de videollamadas, porque no serías el primero que no puede realizarla (o lo hace con bastante retraso) por no recordarlas.
  • No te muevas en exceso. Tu comunicación no verbal y tus movimientos han de ser infinitamente más limitados que si estuvieras hablando con alguien en riguroso directo y cara a cara. Vuelve a hacer las pruebas. Mira cómo se distorsiona la imagen con tus movimientos. Mucho movimiento ante una web cam llega a saturar tanto la imagen que aturde mirar para ella. Sé que cuando estamos inquietos tendemos a movernos más, haz un esfuerzo extra por controlar esto.
  • Mira a la cámara y a la persona con la que hablas y sólo de vez en cuando a ti en el recuadrito pequeño de abajo y con la única intención de ver que sigues apareciendo bien en el plano. Pierdes la comunicación que se produce con la mirada y dónde ya el medio para la comunicación no verbal es complicado, así lo estropeamos aún más. Como estrategia, sube el recuadrito a la parte superior de la pantalla si sientes la imperiosa necesidad de mirarte todo el rato (es curioso y muy frecuente, quien no lo haya hecho alguna vez, que tire la primera piedra).
  • ¡Ponte guapo! Y sonríe.

Si nunca has hecho ninguna, anticipa. Demuestra esa proactividad de la que todo el mundo habla y no esperes a que te pille el toro ni te pongas excusas del tipo: “no, para mi perfil no hacen entrevistas por Skype” Que sé que lo has pensado. Anticípate y marca la diferencia antes de que te ocurra. Porque estoy convencida de que más tarde o más temprano te vas a enfrentar a una. Estate perfectamente preparado para cuando te ocurra si estás en búsqueda de empleo. Se nota cuando una persona está totalmente desprevenida en este tema y nunca ha realizado ninguna. Demuestra profesionalidad, adaptación y rigor en la primera toma de contacto (sea cual sea tu perfil, ¡no lo olvides!) y a por todas.

¿Me cuentas alguna experiencia más que se me haya pasado por alto y que nos pueda ayudar a mejorar?

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