Tu situación de desempleo tiene un final feliz

Si no sabes esto, estamos perdidos. Si llevas mucho tiempo escuchando mensajes en contra de esto que te planteo y tú te los has creído, estamos perdidos.

Si los has interiorizado hasta tal punto que tú mismo te los lanzas cada día y boicoteas todos tus intentos de ir a buscar a tu ansiado y merecido final feliz, estamos perdidos.

Piénsalo. Si no te crees firme y convencidamente que tu situación cambiará (y más pronto que tarde), ¿cómo quieres actuar en consecuencia? ¿cómo quieres reunir fuerzas para sonreír? ¿qué eficacia van a tener todas las medidas que lleves a cabo para avanzar en tu proceso de búsqueda de empleo si en el fondo te preguntas que para qué si total no va a funcionar?

Cuando nuestra situación de desempleo se alarga más de lo debido cobra especial importancia la manera en la que nos hablamos. Cuando empiezan a aflorar los “para qué, si total…”, los “no sirve de nada…”, “no, eso ya lo probé y a mi no me funciona…”, “nunca lo conseguiré” la situación empieza a ponerse seriamente a complicarse. Páralos, detén a esos pensamientos. Identifica estas frases que te dices, mira a ver en qué momentos lo haces y pregúntate para qué te los dices y acaba con ellas. Hazlo ya. No imaginas cuanto te están paralizando.

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Por cada vez que te lances una afirmación en esta línea te estarás justificando, le estarás dando la razón a tu desidia, sentirás un ligero bienestar a corto plazo pero será una gran losa a la larga. No te dejará moverte y, lo que es peor, cada vez que lo intentes irás tan pesado y tan desganado que volverás corriendo a tu círculo de confianza para darte la razón y recordarte una vez más porque no lo has intentado de nuevo.

Uno de los errores más grandes que he cometido en mi trabajo en el área de la orientación profesional es dar por sentado que las personas eran conscientes de que finalmente acabarían encontrando su manera de ganarse una compensación económica por aquello que sabían hacer bien. Daba por hecho que todo el mundo en situación de desempleo sabe que tendrá un final feliz.

De esta manera, yo trabajaba mucho y derrochaba energías en qué descubrieran qué es aquello que sabían hacer muy bien, cómo podían enseñarlo y llevárselo a la empresa para que quisiera pagar por ello, y trabajaba estrategias y habilidades concretas para el proceso de búsqueda fuese eficaz. Pero algo fallaba. Estas personas, una y otra vez, cuestionaban los métodos, las técnicas,abandonaban, sentían que su nivel de frustración aumentaba, decían que eso a ellos no les funcionaba, etc.

Pero descuidaba lo más importante. Yo venga hacerles reflexionar sobre la ropa más adecuada a meter en la maleta, del medio de transporte más eficaz, sobre lo que van a hacer para conseguir hacer el viaje lo más cómodos posibles y con la mínima cantidad de trasbordos. Venga hacerles preguntar en diferentes agencias, recordarles que se lleven la crema para el sol y hasta la chaqueta por si refresca… Y resulta que mis clientes no se creían que el destino era cierto, real y tangible, que llegaría un día que el tren pararía y tendrían que bajarse a iniciar una nueva etapa y deberían ir bien preparados porque tras la euforia inicial empezaba un nuevo trayecto de retos, de nuevas experiencias, etc.

Y claro, hacían todos los preparativos de su viaje con desgana, no creían en ello y su nivel de compromiso era bajo. Y su disposición a la acción era muy escasa e inconstante. Lógico, para que voy a moverme si se que no voy a llegar. A veces lo intentaban, pero claro, se lanzaban a iniciar el viaje a pie, ellos sólos, sin GPS que te ayude a llegar o con uno poco actualizado que más bien les hacía dar vueltas y vueltas a pocas manzanas de su casa. Y, entonces, se reafirmaban en su creencia… “¿Ves? Lo he intentado, pero es imposible… “ Y vuelta a empezar.

Así que ahora, me lleve el tiempo que me lleve, me aseguro de que la persona es consciente de esto. Necesito saber que lo sabe. Necesito que sus ojos brillen cuando piensa en su merecido final feliz. Necesito que se lo crea, necesito que te lo creas. Necesito verlo en sus ojos (no imaginas cuanto se nota si sus ojos te dicen que aún no se lo cree). Sin este paso previo no iniciamos los preparativos.

Te lanzo la pregunta, y se honesto contigo mismo. Te harás un gran favor. ¿Realmente eres consciente de qué vas a volver a trabajar? ¿Eres consciente de que el teléfono va a sonar en cualquier momento y tu siguiente parada ya habrá llegado?

Puede que no sea el destino más atractivo o el que tú habías soñado, pero la buena noticia es que el viaje sigue, y puedes pararte y cambiar de destino tantas veces como quieras intentarlo.

Todos conocemos la opinión de Séneca en cuanto a los vientos favorables, y es que sólo si sabemos que tenemos una línea de metaesperando por nosotros podremos encontrar vientos que nos faciliten el camino. Sólo si estamos convencidos de que llegaremos, trabajaremos duro para conseguirlo.

Tu búsqueda de empleo ha de tener un sentido, ha de tener una motivación final (un motivo para la acción). Has de tener la certeza de que pese a la edad, a los años de inactividad, a la falta de actualización profesional, a tu género, a tu nivel de estudios, a la “crisis”, a la falta de recursos… lo vas a conseguir. Lo tendrás más o menos difícil, el esfuerzo será más o menos mayor, necesitarás más carne en el asador y tu disposición al cambio, al aprendizaje y a moverte de tu zona de confort tendrá que ser más alta, de eso ya nos encargaremos. Pero de creértelo sólo te puedes encargar tú.

Ahora sí, ahora que ya te brillan los ojos, disfruta de los preparativos, disfruta del camino y ¡feliz viaje!

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Éste artículo está publicado originalmente en La Nueva Ruta del Empleo. Te recomiendo seguir muy de cerca esta página, las aportaciones de los grandes profesionales que en ella encontrarás, te ayudarán mucho a caminar en tu proceso de desarrollo profesional.

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Estoy totalmente de acuerdo, la motivación para conseguir un empleo es fundamental sino la desesperación se adueña de nosotros. Me ha gustado mucho el post, Saludos 🙂

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    1. Elena Arnaiz dice:

      Muchísimas gracias Cristina, gracias por compartir esta fundamental reflexión. Sin esta actitud, el resto no es posible. Saludos y mil gracias por regalarme en mi blog tu bello comentario. Me hace mucha ilusión 🙂

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